


Porque todos los niños deberían crecer en familia






En Chile, miles de niños, niñas y adolescentes son separados de sus familias por decisión judicial. Muchos ingresan a residencias que, pese a su labor comprometida, no pueden reemplazar lo que todo niño necesita para desarrollarse plenamente: vivir en una familia.
Esto ocurre a diario, más cerca de lo que crees y la solución puede comenzar contigo.
¿QUÉ ES UNA FAMILIA DE ACOGIDA?
Una familia de acogida es aquella que abre su hogar —de manera temporal— a un niño, niña o adolescente que ha sido separado de su familia de origen por orden de un juez, porque su seguridad o bienestar estaban en riesgo.
No es adopción. No es para siempre.


Miles de niños necesitan
protección hoy
+5.000
Niños, niñas y adolescentes esperan una familia de acogida
y tú puedes ayudar a cambiar esto.



La evidencia es clara:
Los niños que crecen en una familia tienen un mejor desarrollo emocional, social y cognitivo. Además, al vivir en un ambiente seguro y amoroso, tienen más oportunidades de superar experiencias difíciles.

ES UN DESAFÍO DE TODOS
El desafío no es solo del estado

Existen distintas maneras de colaborar, pero hay algo que ninguna institución puede dar y que solo las personas pueden ofrecer: un hogar.

Formas de apoyar al acogimiento familiar
Ser familia de acogida es un compromiso importante y puedes no estar preparado en este momento, y eso está bien. Hay otras formas de ser parte del cambio.
Elige la mejor forma para ti.
¿Cuáles son los requisitos para postular a ser familia de acogida?
Ser mayor de 18 años
No tener antecedentes penales ni inhabilidad para trabajar con niños, niñas o adolescentes
Contar con ingresos regulares
Disponer de un espacio seguro para acoger al niño, niña o adolescente
Pueden acoger personas solteras, parejas con o sin hijos, personas de la comunidad LGBTQ+, y de distintas edades. Lo esencial es la disposición, la empatía y el compromiso.

¿CÓMO SE POSTULA A SER FAMILIA DE ACOGIDA?
Para postular a ser Familia de Acogida, acércate al Programa de Familia de Acogida Especializada (FAE) de tu comuna o región y pasarás por un proceso de evaluación.
Si quieres recibir orientación acerca del proceso, visita proacogida.cl.

¿Qué son los Programas de Familia de Acogida Especializada (FAE)?
Los Programas de Familias de Acogida Especializada (FAE) son las unidades locales que hacen posible el acogimiento. Existen en todas las regiones de Chile. Cada FAE cuenta con un equipo de profesionales que reclutan, evalúan, capacitan y acompañan a las familias de acogida durante todo el proceso. También son el puente entre el Tribunal de Familia, la familia de origen y la familia que acoge.
¿Dónde encontrar más información?
Si quieres saber más del acogimiento familiar, visita el sitio web oficial del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
VIDEOS Y CÁPSULAS

¿CÓMO PUEDO APORTAR CON EL ACOGIMIENTO FAMILIAR?
¿QUIÉNES PUEDEN ACOGER?



¿POR QUÉ ES MEJOR QUE VAYAMOS CON UNA FAMILIA?

¿CÓMO PUEDO APORTAR CON EL ACOGIMIENTO FAMILIAR?
¿QUIÉNES PUEDEN ACOGER?

PREGUNTAS FRECUENTES
El primer paso es buscar el programa de Familias de Acogida (FAE) de tu comuna o región. Una vez que lo encuentres, ponte en contacto con ellos para expresar tu interés en iniciar el proceso de evaluación. Ten en cuenta que esta etapa puede tomar entre 3 a 6 meses.
El proceso de evaluación para ser Familia de Acogida es inclusivo. No importa si tienes una estructura familiar tradicional, hijos, si eres soltero/a o si perteneces a la comunidad LGBTQ+; estas características no influyen en el proceso de selección. En los requisitos no se distingue género, pero sí se toma en cuenta el rango de edad, que generalmente va entre los 18 y los 70 años.
El ideal es que los niños, niñas y adolescentes puedan regresar con sus familias en un plazo que no exceda los 18 meses. Sin embargo, somos conscientes de que existen circunstancias en las que esta reunificación no es posible. En estos casos, el período de acogimiento se extiende lo necesario para garantizar el bienestar del niño, niña y/o adolescente.
Aunque no se exige un ingreso específico, es crucial tener estabilidad financiera para cubrir los gastos del nuevo miembro de la familia. Como apoyo, contarás con un equipo compuesto por una dupla psicosocial, un aporte económico de alrededor de $140.000 y la posibilidad de solicitar un permiso parental, que independiente de la edad del niño, niña y/o adolescente, brinda 12 semanas de descanso laboral completo para el o la cuidadora o 18 semanas media jornada.
La evaluación es un proceso reflexivo en el cual las personas tienen la oportunidad de expresar sus preferencias en cuanto a rangos de edades y género del niño, niña y/o adolescente que sería acogido por la familia. El equipo evaluador del Programa de Familias de Acogida (FAE), basándose en las habilidades y capacidades de cada familia, brinda recomendaciones a los postulantes.
Poseen Fonasa letra A, garantizándoles atención en salud pública sin copago. No obstante, no se pueden agregar como carga en Fonasa. Si se elige una Isapre, la familia debe cubrir ese gasto.
Los niños y niñas ya están inscritos y tienen prioridad en el sistema educativo público del país. Si la Familia de Acogida decide optar por un colegio privado, serán responsables de los gastos correspondientes.
Tendrán el apoyo de un psicólogo dentro del Programa de Familia de Acogida Especializada (FAE). También es posible acudir a la red pública o, si se puede costear, al sistema privado, en coordinación con el programa FAE durante el proceso.
La despedida puede presentar desafíos, pero es de vital importancia enfocarse en el bienestar del niño, niña y/o adolescente. A menudo, el mejor lugar para ellos es con su familia biológica, siempre que esta pueda ofrecer un entorno seguro y lleno de amor. El rol de una Familia de Acogida es servir como un apoyo temporal, ya sea ayudando a las familias de origen mientras recuperan su capacidad de cuidado o protegiendo a aquellos que están en proceso de adopción.
Es una pregunta compleja. Reconocemos la relevancia de preservar y mantener los vínculos para evitar que los niños, niñas o adolescentes experimenten una sensación de abandono. Sin embargo, esta decisión recae en la familia que cuida de manera definitiva. Cada vez más, se buscan transiciones que sean respetuosas y consideradas.
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